LEE Y ESCUCHA
2.Hoy, el maestro del grupo ha llevado un bizcocho a clase porque era un día especial. ¡Escuchad la conversación!
Lola: Mi hermano tiene alergia al pelo de los gatos. Así ¡descartado! Si fuera un perrito quizá sí, porque podría acompañar a Creta.
Ana: ¡Ay, la Creta! Que ganas de verla'
Éric ¿Y por qué no la traes a la excursión? ¡Yo también quiero verla!
Ana: Y tú Eric, ¿tienes alguna mascota?
Éric Si en casa tenemos un perro, nos da un trabajo…'
Ana: ¿Trabajo? ¿Qué trabajo?
Éric: Hombre, cada día lo tenemos que sacar a pasear un buen rato por la mañana, al mediodía y por la tarde. Pero es muy juguetón y lo quiero mucho.
Marcos: Y a mí, ¿nadie me pregunta nada?
Ana: A ver, Marcos, que ya sabemos que a ti no te van mucho los gatos, solo tienes ojos para Turquesa, tu tortuga.
Marcos: Bueno quizá le iría bien tener algún amiguito para jugar.
Ana: ¿Eso quiere decir que a lo mejor te interesa?
Marcos: ¡No, qué va! Pero a mí también me gusta participar en la conversación.
¿Qué recuerdos tienes?
Tomás: Buenos días' ¡Mirad qué os he traído!
Ana: ¿Qué es? ¿Un pastel de chocolate?
Tomás: Sí, pero no os penséis que es cualquier pastel Es el bizcocho de chocolate que preparaba mi abuela.
Lola: ¿Y por qué es tan especial?
Tomás: Pues porque ella solo lo hacía cuando había un cumpleaños en la familia.
Lola: ¿Eso quiere decir que hoy es tu cumpleaños?
Tomás: ¡Sí!
Todos: ¡¡¡Feliz cumpleaños, Tomás!!
Eric: ¿Y de qué es que huele tan bien?
Tomás: Tiene harina, huevos, levadura, azúcar, chocolate… y un ingrediente que no os lo puedo decir, ¡porque es un secreto de familia! Recuerdo que cuando era pequeño siempre le preguntaba a mi abuela qué le ponía para que estuviera tan rico y ella me decía que era un secreto y que no se lo diría nunca a nadie.
Marcos: ¿Y cómo lo adivinaste?
Tomás: Nunca lo llegué a adivinar. Pero un día la abuela me dijo que quería hablar conmigo, que ella ya era mayor y necesitaba un ayudante para hacer el bizcocho de las celebraciones del año próximo, y como yo era el que siempre había insistido más… ¡pues me eligió a mí!
Eric: ¿Y cuál era el ingrediente secreto?
Tomás: Esperad la historia no se acaba aquí: como ella había dicho que nunca diría el secreto a nadie, para no romper su promesa, me pidió que mirara mientras preparaba la receta, así podía ver qué ingredientes añadía.
Ana: ¡Pero eso es hacer trampa!
Tomás: No, no, porque ella no me dijo nunca el ingrediente secreto solo me dejó verlo.